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Ya seas una persona con parálisis o un cuidador ayudando a alguien querido, estamos aquí para ofrecerte la información que necesitas

Salud General

La mayoría de lesiones medulares van asociadas a una o varias fracturas vertebrales. Si estas fracturas vertebrales hacen que la columna sea inestable, es necesaria realizar un tratamiento quirúrgico para restaurar la alineación de las vértebras en la columna, corregir el desplazamiento y, a su vez, descomprimir la médula y los nervios.

Las úlceras por presión son zonas de la piel que se han dañado y abierto debido a una continua presión ejercida sobre ellas. Los lugares que soportan el peso cuando alguien está sentado o estirado son zonas vulnerables.

Cuando estas áreas están presionadas, la piel se comprime y se reduce el flujo sanguíneo en ese lugar. Cuando el flujo sanguíneo está bloqueado por mucho tiempo, no llega suficiente oxígeno, ni nutrientes y la piel empieza a dañarse, apareciendo eventualmente, las úlceras por presión.

Las personas con paraplejia y tetraplejia son vulnerables a sufrir úlceras de presión debido a que no pueden detectar estas presiones ni moverse con facilidad y pueden pasar más rato de lo recomendable en la misma posición ejerciendo presión de forma continua sobre algunas zonas.

Toma precauciones, las úlceras por presión son muy difíciles de curar:

Cámbiate de posición periódicamente o pídeselo a la persona encargada de tus cuidados y revisa a menudo las zonas sensibles. Además de los cambios posturales, una buena nutrición e higiene también pueden ayudar a prevenir las úlceras por presión.

Para nada. Actualmente la esperanza de vida de una persona con lesión medular es la misma que la de una persona sin lesión. Esto se debe principalmente a las mejoras en el tratamiento de las complicaciones derivadas de la lesión medular que se han conseguido en los últimos años.

Cerca del 70% de las personas con lesión medular tienen dolor. El dolor neuropático ocurre directamente a causa de la lesión medular, por el incremento de la excitación o de la espasticidad en la médula espinal. Muchas de las conexiones del cerebro con la médula espinal son inhibidoras. Los daños en estos sistemas inhibitorios y también la reorganización de los circuitos de la médula conducen al incremento de la excitación. Este incremento de la excitación resultante no sólo es la espasticidad y los espasmos, sino también la presencia de dolor espontáneo y sensaciones anormales.

El dolor neuropático se manifiesta ante estímulos mínimos o sin ellos y suele ser un dolor continuo. Con el tiempo deja de tener protagonismo tanto porque la persona con lesión medular se acostumbra o por fármacos concretos para cada caso.

El dolor puede afectar gravemente el día a día de una persona con lesión medular. Si tienes problemas de este tipo te recomendamos que hables con tu médico para que te diagnostique la medicación más adecuada para tu caso.

No todos los dolores después de la lesión de la médula espinal se deben al dolor neuropático. Es posible que haya causas legítimas de dolor nociceptivo (dolor normal), como por ejemplo dolor de espalda (asociado a la lesión o la hernia de disco), dolor en las articulaciones (por sobrecarga), dolor visceral (las personas con lesión medular tienen un alto riesgo de desarrollar cálculos biliares, estreñimiento, y otras causas de dolor abdominal), úlceras por presión (ruptura de la piel), tromboflebitis (coágulos en las venas de las piernas).

Estas causas de dolor pueden agravar el dolor neuropático y muchas personas padecen una combinación de dolor nociceptivo y neuropático. Por lo tanto, es importante identificar, prevenir y tratar a todas estas causas de dolor.

Se debe tener en cuenta también que muchos medicamentos analgésicos pueden tener efectos secundarios que pueden contribuir al dolor. Por ejemplo, los opiáceos tienden a paralizar el intestino y agravar el estreñimiento.

La aparición y la duración del dolor después de la lesión medular es difícil de predecir. Algunas personas pueden desarrollar dolor durante muchos meses o incluso años.

La osteoporosis o pérdida de densidad del hueso es muy común después de una lesión medular. Es muy importante ponerse de pie cada día porqué el restablecimiento de la presión mecánica sobre el hueso, al caer el peso sobre él, ayuda a reconstruir el hueso y mantenerlo sano.

Además, la bipedestación (ponerse de pie) es beneficiosa para muchas otras cosas: Mejora el tránsito intestinal, favorece la circulación sanguínea, reduce y previene las úlceras por presión, mejora el equilibrio físico y el bienestar psíquico, etc…

Es fundamental que te pongas de pie al menos una hora al día. Dispones de varias opciones para hacerlo como los bitutores, bipedestadores y sillas bipedestadoras.

El dolor en las diferentes articulaciones del cuerpo es muy común después de la lesión de la médula espinal. Una de las causas más probables es una sobrecarga mecánica originada por el uso constante de las manos para manejar una silla de ruedas.

Normalmente, cuando una persona se levanta, las venas en las piernas se contraen para evitar que toda la sangre se estanque en las piernas.

Estos reflejos vasculares quedan alterados tras la lesión de la médula espinal. La sangre se estanca en las piernas cuando una persona se sienta en una silla de ruedas y los fluidos se acumulan en las piernas.

Por ello es muy importante que trates de mantenerte de pie con frecuencia para corregir esta alteración de la circulación sanguínea.

La hinchazón de las manos es más inusual después de la lesión medular. Puede originarse por la actividad simpática anormal que causa dilatación de los vasos sanguíneos en las manos.

La médula espinal interpreta las señales de entrada y las clasifica en varias clases de sensaciones, como la temperatura, el tacto, la posición, el movimiento o el dolor. Cuando algunas de las señales están ausentes o los controles de las señales no están funcionando, la médula transmite al cerebro señales anormales que pueden ser reconocidas como sensaciones de "congelación", "quemazón", "presión", etc.

Algunas personas padecen pérdida del apetito después de la lesión de la médula espinal. La mayoría de las personas con niveles bajos de lesión (torácica o lumbosacra) recuperan el apetito en los meses siguientes. Sin embargo, personas con lesión medular cervical pueden perder el apetito durante muchos meses o incluso años.

Esta alteración del apetito se debe a diferentes causas:

  • Aumento de los niveles de calcio.

  • La pérdida de músculo y la pérdida ósea producen altos niveles de proteínas y calcio que pueden suprimir el apetito.

  • Interrupción de las señales entre cerebro e intestinos.

  • La lesión medular puede interrumpir las señales entre los intestinos y el cerebro, provocando la pérdida del apetito y la sensación de saciedad después de comer. Además, las señales activadoras del sistema nervioso simpático para que el intestino digiera los alimentos no funcionan. El nervio vago, en cambio, que envía señales de relajación del sistema nervioso parasimpático al estómago, por lo general, no se ve afectado por una lesión de la médula espinal. El desequilibrio de la actividad simpática y parasimpática puede dar lugar a una digestión más lenta y una sensación de plenitud.

  • Reflejos de la médula espinal hiperactivos.

  • Reflejos de la médula espinal que responden a la ingestión de alimentos pueden estar hiperactivos, produciendo en algunos casos una presión arterial elevada y dolores de cabeza. Este malestar puede originar la pérdida de apetito.

  • Fármacos.

  • Algunos de los fármacos que se utilizan para tratar las complicaciones de la lesión de la médula espinal, como la vejiga espástica, el dolor y otros problemas, pueden presentar efectos secundarios como la pérdida del apetito.

La escoliosis se define como la desviación de la columna vertebral. Existen diversos tipos de escoliosis y la que puede afectar a las personas con lesión medular es la escoliosis neuromuscular.

La escoliosis neuromuscular se debe a alteraciones neurológicas o musculares, que causan pérdida de control del tronco por debilidad o parálisis. La escoliosis no sólo conlleva un problema estético, sino que cuando es grave puede interferir en el equilibrio y requerir una intervención quirúrgica para su corrección.

Para evitar el posible desarrollo de la escoliosis, es importante que mantengas tu cuerpo en forma, ejercites tu musculatura activa y procures no adoptar malas posturas en tu silla de ruedas.

Las personas con una lesión medular son más propensas a padecer hemorroides al estar sentadas durante grandes periodos de tiempo.

Las hemorroides son inflamaciones de las venas que están en la pared del recto y el ano. Para evitarlas, es importante que mantengas una dieta equilibrada y evites el estreñimiento, permanecer mucho tiempo en la taza del váter, estar sentado con la misma postura durante mucho tiempo seguido, la obesidad y el abuso de laxantes.

El principal síntoma de las hemorroides es dolor alrededor del ano y sangre en las heces. El tratamiento suele incluir baños tibios y cremas locales. Las hemorroides complicadas pueden requerir cirugía y otros tratamientos.

La espasticidad es un desorden motor caracterizado por un aumento del reflejo de estiramiento. Se produce como consecuencia de un procesamiento anormal en la médula espinal de la entrada de impulsos sensitivos y la alteración de su regulación por los centros nerviosos.

Estos centros nerviosos se encuentran por encima de la médula, ejercen una acción inhibitoria sobre el estiramiento muscular. Al quedar desconectados de la médula en la lesión medular, provocan la espasticidad.

Los espasmos musculares son signos que forman parte de este síndrome espástico. Se originan por una disfunción que ocasiona una sobreactividad del músculo ya sea por excesiva contracción muscular o por alguna clase de actividad muscular inapropiada.

La espasticidad y los espasmos pueden resultar beneficiosos por qué combaten la atrofia muscular. Por este motivo, es recomendable no anular totalmente la espasticidad con medicación, siempre que no incida en exceso sobre la calidad de vida por el dolor o las molestias que puede causar.

La espasticidad vesical es muy común después de la lesión de la médula espinal. La lesión medular daña tractos espinales que llegaban al cerebro para que éste pudiese controlar la vejiga.

El centro sacro de la micción se encuentra en L1, cuando la lesión se encuentra por encima de él, los circuitos de la médula espinal que controlan la vejiga se vuelven anormalmente excitables. Así pues, frecuentemente aparecerá actividad vesical refleja y se desencadenará la micción de forma espontánea.

La micción espontánea ocurre de vez en cuando y con cualquier método. Te recomendamos que lleves siempre encima un pequeño pack de emergencia con útiles de higiene, una sonda, una bolsa de orina, un colector etc.

Cuando ocurre un accidente, es primordial limpiarse y secarse para prevenir las úlceras de presión.

Con el tiempo, aprenderás a anticiparte a estas situaciones fácilmente y sin que nadie se dé cuenta. Por ejemplo, tocándote la bolsa de la pierna con sutileza para ver si la vejiga se vacía como debería, o bien observando cualquier señal de fuga.

Al principio estas situaciones te pueden crear mucho estrés e inseguridad pero con el tiempo y la práctica ya verás como quedarán en segundo plano y todo será mucho más fácil.

Existen diferentes métodos que se utilizan para el control de la vejiga: Cateterismo vesical intermitente, sondaje vesical permanente, sonda supra púbica, colector urinario, etc…

Los niveles de la lesión condicionan los efectos del trauma nervioso en la función de la vejiga.

Hay muchos factores involucrados en la elección del método idóneo: Hombres y mujeres a menudo tienen que considerar distintas opciones. El estilo de vida también debe tenerse en cuenta ya que una persona que está fuera de casa la mayor parte del día podría no escoger la misma técnica que una persona que se queda en casa la mayor parte del tiempo. Las opciones dependerán también de si la persona tiene suficiente destreza manual para hacer uso de un catéter.

A continuación, te detallamos algunos consejos que pueden ayudarte en la elección de tu método:

No te bases en los métodos que utilicen los demás. El programa que utilicen tus amigos o familiares puede no ser el más adecuado para ti.

La elección de un método es una opción personal. Es importante que conozcas tu cuerpo después de la lesión tanto como te sea posible para elegir el método más apropiado.

Procura no tener expectativas demasiado altas al principio. El manejo de la vejiga es cuestión de práctica y, a menudo, requiere probar diferentes alternativas. Ten paciencia y si no estás satisfecho al principio y necesitas cambiar tu método, no te desanimes.

Habla siempre con tu médico. Cualquier cambio o molestia que notes en el manejo de tu vejiga debes comentarlo con tu médico para que pueda aconsejarte la mejor solución, así como detectar posibles problemas e infecciones en tu sistema urinario.

Generalmente, en una lesión a nivel cervical o torácico la médula espinal todavía coordina los reflejos intestinales. Es decir, aunque no sientas la necesidad de ir al baño, tu intestino es capaz de realizar contracciones espontáneas efectivas para la evacuación. Un programa regular y personalizado a días alternos y con la aplicación de laxantes te ayudará a mantener un control adecuado de las evacuaciones intestinales.

Si tu lesión está localizada en la parte inferior de la médula espinal (nivel lumbar o sacro) o las ramas nerviosas que se extienden, es muy posible que tu intestino sea arrefléxico, por lo que no puedes sentir la necesidad de ir al baño y tu intestino no puede vaciarse por sí mismo. Lo más aconsejable es que sigas un ritmo de evacuación diario para prevenir al máximo las retenciones y mantengas una dieta alimenticia rica en fibra. Dado que la musculatura intestinal, a nivel de recto y ano, carece de reflejos, raramente los laxantes químicos podrán ayudarte.

Para evitar cualquier problema y accidente es fundamental que acudas a tu médico para diseñar un programa intestinal adecuado y que lo cumplas a diario.

Además de seguir un programa adecuado a tus necesidades, es importante que mantengas un cuidado intestinal constante.

Te ofrecemos algunos consejos generales que pueden ayudarte a cuidar tu evacuación intestinal:

Determina un horario constante y rutinario. Define un ciclo de evacuación cada 24 o 48 horas conforme a tus necesidades.

Márcate una hora del día. Puede ser siempre por la mañana o siempre por la noche pero siempre a la misma hora.

Trata de hacer el cuidado intestinal después de una comida o de una bebida caliente. Te ayudará a estimular el intestino.

Encuentra un lugar confortable y la posición que te sea más cómoda.

La mejor forma de saber que alimentos te sientan mejor es a través de un registro alimenticio y un registro de las evacuaciones.

Es muy sencillo. Sólo debes escribir durante un mes todo lo que comes y bebes cada día y contrastarlo con la evolución de las evacuaciones.

Siempre es bueno aumentar el consumo de agua e ingerir alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, legumbres, frutas y verduras, para mantener las heces sólidas y suaves y a evitar el estreñimiento.

Las posibles causas de estreñimiento y que se deben evitar son:

No seguir un programa intestinal adecuado.

Evacuaciones incompletas.

Falta de fibra en tu dieta.

Demasiado tiempo en cama o poca actividad física general.

Medicamentos como narcóticos, hierro, hidróxido de aluminio etc.

Si padeces de estreñimiento lo más conveniente es que realices un chequeo rectal o tomes un laxante en el caso de que no sientas heces en tu intestino. También es aconsejable que aumentes la frecuencia del cuidado intestinal hasta que recuperes el volumen regular de evacuaciones. Si el estreñimiento prosigue, lo mejor será que llames a tu médico.

La lesión medular

La médula espinal es la parte del sistema nervioso central que se encarga de enviar información desde cualquier parte del cuerpo al cerebro y del cerebro a cualquier parte del cuerpo.

Está altamente protegida por la columna vertebral, principal estructura de nuestro esqueleto, formada por 24 vértebras, sacro y cóccix. La comunicación entre la médula espinal y el resto del cuerpo se consigue gracias a los nervios espinales (que son vías de conexión, como cables eléctricos) que entran y salen de la médula espinal por los pequeños espacios que hay entre las vértebras.

La médula espinal permite percibir todas las sensaciones y transmite las órdenes voluntarias a los músculos. Además, hay otros estímulos que se transmiten por la médula espinal pero que no controlamos las personas voluntariamente. Como por ejemplo el ritmo del corazón o el movimiento intestinal.

El sistema nervioso central es una de las porciones en que se divide el sistema nervioso. Está constituido por el encéfalo y la médula espinal, se encuentra revestido por tres membranas: duramadre (membrana externa), aracnoides (intermedia), piamadre (membrana interna), denominadas genéricamente meninges y protegido por envolturas óseas, que son el cráneo y la columna vertebral respectivamente.

Se trata de un sistema muy complejo, ya que se encarga de percibir estímulos procedentes del mundo exterior, procesar la información y transmitir impulsos a nervios y músculos. El sistema nervioso puede dividirse en dos partes bien diferenciadas: el sistema nervioso central, constituido por el encéfalo y la médula espinal; y el sistema nervioso periférico que está formado por los nervios sensitivos y motores que enlazan el sistema nervioso central con el resto del organismo.

Las neuronas son células encargadas de producir, transmitir y recibir estímulos nerviosos. Están compuestas básicamente por un cuerpo celular, dendritas y un largo y delgado axón, que puede llegar a medir más de 1 metro de longitud en las personas.

Las dendritas y el axón son las prolongaciones de los cuerpos celulares. La función principal del axón es transmitir el impulso nervioso (en forma de corriente eléctrica).

La médula espinal, entre otros elementos, está repleta de neuronas con sus axones. La estructura interna de la médula es muy compleja pero podemos visualizar que en el centro de la médula están los cuerpos celulares de las neuronas y en los alrededores están los axones transportando la información.

Los axones de las neuronas se agrupan formando los nervios. Un nervio es un conjunto de axones que comunica el SNC con el resto del cuerpo. Los nervios se encuentran siempre fuera de la médula espinal, constituyendo el Sistema Nervioso Periférico.

La médula espinal no tiene que estar cortada para que exista una lesión medular completa. De hecho, en la inmensa mayoría de casos la médula no está cortada ni separada, sino que ha sido aplastada o contusionada.

La lesión medular provoca la ruptura de los axones que viajan por dentro de la médula espinal, la pérdida de mielina de estos axones rotos y también la de axones intactos.

Las lesiones medulares se dividen en completas e incompletas.

Una persona afectada por una lesión completa ha perdido todas las funciones controladas por la médula espinal y es incapaz de percibir sensaciones ni realizar ningún movimiento a partir del punto de la lesión.

Una lesión incompleta indica que hay una cierta actividad de las funciones controladas por segmentos de la médula espinal localizados por debajo de la lesión.

Una persona con una lesión incompleta podría ser capaz de mover, aunque con menos fuerza, una extremidad o tener sensibilidad por debajo de la lesión.

La clasificación que se suele utilizar es la de la American Spinal Injury Association (ASIA).

Clasificación de ASIA:

  • GRADO A: Lesión completa: afectación motora y sensitiva que incluye los segmentos sacros S4-S5.

  • GRADO B: Lesión incompleta: la sensibilidad está conservada incluyendo S4-S5; no hay función motora.

  • GRADO C: Lesión incompleta: función motora conservada por debajo de la lesión hasta un grado de fuerza no funcional.

  • GRADO D: Lesión incompleta: función motora conservada por debajo de la lesión con un grado de fuerza funcional.

  • GRADO E: Normal: función motora y sensitiva normal.

No, las lesiones medulares son muy distintas unas de otras. Las dos características que las diferencian son el nivel y el grado de la lesión.

El nivel de la lesión es la zona donde está dañada la médula. Para un lesionado medular es muy importante conocer su nivel de lesión ya que de él depende en gran medida los síntomas que presentará y el tipo de tratamientos que precisará.

Las lesiones pueden ser cervicales, dorsales, lumbares y sacras. Los médicos a veces abrevian estos nombres y simplemente las denominan como C, D, L y S. En la médula cervical hay 8 segmentos y las lesiones pueden variar entre C1 y C8. Como en la médula dorsal hay 12 segmentos, las lesiones pueden estar entre D1 a D12. En la médula lumbar hay 5 segmentos y las lesiones van de L1 a L5. Por último, las lesiones sacras pueden variar de S1 a S5.

A nivel coloquial también nos podemos referir a una lesión como más o menos "alta". Una lesión es más alta cuanto más cerca está del encéfalo. Así, una lesión cervical es más alta que una dorsal o lumbar. De la misma forma, una lesión C4 es más alta que una C7. La interpretación es que cuanto más alta sea una lesión, más grave es, ya que afecta a más músculos y funciones del organismo.

El otro elemento que diferencia a unas lesiones de otras es el grado de la lesión, es decir, si la lesión es completa o incompleta.

En las lesiones completas ninguno de los impulsos nerviosos atraviesa la zona dañada de la médula. El cerebro no puede mandar órdenes a los músculos que están más allá de la zona lesionada. Tampoco la sensibilidad de esas zonas puede llegar al cerebro y ser conscientes del dolor o de una quemadura. Por tanto, existe una interrupción total de la conducción nerviosa en el nivel de la lesión.

En las lesiones incompletas algunas conexiones nerviosas siguen funcionando y la persona mantiene algo de sensibilidad o de movimiento por debajo de la zona dañada. Si solo persiste algo de sensibilidad se llaman lesiones incompletas sensitivas. Cuando también persiste la fuerza en algunos músculos por debajo de la lesión, se llaman lesiones incompletas motoras. Esto es muy importante, ya que el potencial de recuperación tras una lesión medular siempre es mayor en una lesión incompleta que en una completa.

Considerar una lesión como completa o incompleta no es algo permanente ni definitivo. Una lesión puede ser completa durante los primeros días o semanas y después mejorar, pasando a incompleta. Al contrario, si la lesión empeora, de incompleta puede pasar a completa. Lo que define el grado de la lesión es si la conducción nerviosa está conservada o no en la zona medular dañada.

La gravedad de una lesión medular varía en función de la zona en la que se ha producido la lesión.

Las lesiones cervicales provocan una tetraplejia. Afectan a todo el cuerpo:

C2: Control de los músculos faciales. Respiración con ventilador mecánico.

C3: Control de la cabeza y el cuello. Respiración con ventilador mecánico.

C4: Control débil sobre hombros y bíceps.

C5: Capacidad de uso de los hombros y los bíceps.

C6: Control débil sobre las muñecas.

C7: Capacidad de uso de las muñecas.

Las lesiones torácicas provocan una paraplejia. Afectan a las extremidades inferiores

T1 a T6: Pleno control de brazos, muñecas, manos y pectorales.

T7 a T12: Control parcial de los músculos abdominales.

T12: Pleno control de todos los músculos abdominales.

Las lesiones en las regiones lumbar y sacra de la médula espinal permiten un control parcial de las piernas y la cadera. Afectan el control de intestinos, vejiga urinaria y la función sexual.

Investigación

Sí. Aunque en la actualidad no existe ninguna cura definitiva para las lesiones medulares, diferentes investigaciones en humanos han conseguido algunas recuperaciones parciales. En la actualidad no existe ninguna duda: las lesiones medulares ya no son incurables y un día encontraremos una solución definitiva.

Múltiples investigaciones que ya han conseguido reparar lesiones medulares graves en animales no pueden avanzar hacia un tratamiento que pueda curar a personas que padecen una lesión medular, principalmente por falta de financiación.

La única forma de conseguir una cura real para las lesiones medulares es financiando todos los recursos (Laboratorios y otras instalaciones, materiales médicos, últimas tecnologías, personal cualificado) que la ciencia necesita para seguir avanzando.

Hay que tener claro que la parálisis no siempre es el resultado de una lesión medular completa, puede ser debido a otras causas. Cuando oímos esta información primero de todo debemos estar seguros de que estamos hablando de una lesión medular completa.

Si bien es cierto que algunas personas han recuperado alguna función de forma espontánea un tiempo después de la lesión, no es posible que nadie con una verdadera lesión medular completa se cure de forma espontánea.

Antes de aplicar a las personas un tratamiento nuevo, éste debe demostrar su seguridad y eficacia en un ensayo clínico. No se puede aplicar un tratamiento que ha funcionado en animales a las personas sin disponer de sólidas evidencias contrastadas en modelos experimentales.

En el mundo existen alrededor de tres millones de personas afectadas por una lesión de la médula espinal. Cada año se diagnostican 130.000 nuevos lesionados medulares. Estos números son significativos, pero se consideran insuficientes para la investigación pública o la industria farmacéutica.

A pesar de que se han promovido intenciones globales de financiación, como por ejemplo la Recomendación nº1560 del Parlamento Europeo a todos los estados europeos para invertir en la curación de las lesiones medulares, ninguna de estas intenciones ha llegado a concretar un acuerdo significativo para invertir el dinero necesario.

Actualmente la investigación en la curación de las lesiones medulares se considera una intervención de segunda prioridad, por lo que ningún país del mundo destina los recursos mínimos necesarios para que la ciencia pueda seguir avanzando en la investigación de lesiones medulares.

A través de nuestra página web www.volveracaminar.org y mediante nuestras redes sociales te iremos informando de todos los avances que se produzcan en el campo de la lesión medular en todo el mundo. Los planes que se vayan elaborando para realizar ensayos clínicos, los descubrimientos en laboratorio, resultados de cualquier prueba, etc…

Sexo y reproducción

La paraplejia o tetraplejia completa hace que desaparezca el orgasmo que se sentía antes de la lesión medular. No obstante, hay personas que dicen conseguir sensaciones equivalentes y muy gratificantes coincidiendo con el clímax sexual. Por razones fisiológicas las mujeres tienen más posibilidad de generar sensaciones parecidas o iguales a las de los orgasmos.

Puedes auto-educarte, aprendiendo a conocer las nuevas sensaciones y ayudarse con recuerdos de los orgasmos anteriores a la lesión.

Un hombre que sufre una lesión medular pierde el control de la erección y aunque en más de un 85% de los casos los lesionados medulares consiguen tener algún tipo de erección, en muchos casos estas erecciones no son suficientes para mantener una relación coital.

En la mayoría de casos no interviene la estimulación erótica puramente cerebral ya que no puede llegar hasta el centro medular responsable de la erección. Sin embargo, en algunos casos se puede aprender a controlar erecciones reflejas y puede ser suficiente para tener relaciones sexuales.

Hoy en día se dispone de muchos tratamientos que permiten tener erecciones, como la viagra oral o la inyección intracavernosa de sustancias vasoactivas como las prostaglandinas.

Si la lesión es completa y afecta al mismo centro medular de la erección en las vértebras S2, S3 y S4 no habrá erección.

Por otro lado, se pierde la capacidad de eyaculación en más del 95% de los lesionados medulares. Existen dos técnicas para la eyaculación, la vibroestimulación y la electroestimulación transrectal, con las que se puede obtener semen para la reproducción.

Por supuesto. Una vez obtenido el semen, se puede utilizar en programas de reproducción asistida. En España existen dos Unidades de Sexualidad y Reproducción Asistida para lesionados medulares, el Hospital de Parapléjicos de Toledo y el Institut Guttmann de Barcelona.

El embarazo y el parto se desarrollan normalmente con la diferencia que los tradicionales dolores de parto suelen ser sólo molestias difusas y poco concretas.

Es muy importante que la persona viva su sexualidad conforme a sus apetencias y no encuentre en sus limitaciones físicas un impedimento para la expresión sexual, para que le aporte compensaciones emotivas y anímicas.

Es muy importante que tanto tú como tu pareja consigáis la mejor unión anímica, probando todas las posibilidades sentimentales y físicas en vuestra relación íntima. El sexo oral, el contacto físico, el uso de juegos sexuales y gadgets eróticos, como los vibradores, pueden proporcionaros una vida sexual activa y placentera para ambos.

Convivir con la LM

Las emociones de cada persona ante una situación difícil o traumática son muy diferentes. Sin embargo, es muy importante saber gestionarlas ya que nuestros sentimientos tienen una gran influencia en nuestra salud general. Múltiples estudios médicos han demostrado que los estados depresivos pueden empeorar la salud y que, por el contrario, un buen estado de ánimo puede mejorarla.

Los sentimientos son señales de que algo tiene que ser entendido, dirigido y potencialmente cambiado. Esto significa que hay que:

Reconocer lo que se está sintiendo. Respirar hondo e intentar mirar dentro de uno mismo, hacerse preguntas sobre el estado de ánimo, las necesidades de cada uno etc…

Entender por qué te sientes así. Uno de los motivos principales por los que sentirse mal es el aburrimiento o no sentirse útil.

Tratar de no ser duro con uno mismo por sentirse triste. Es perfectamente normal sentirse triste. Lo importante es saber que lo estamos y qué nos pasa exactamente, de este modo nos estamos acercando a la solución.

Habla con personas de tu confianza: familiares, amigos, médicos.

Si el estado depresivo se alarga en el tiempo e incluso empeora, lo mejor es pedir ayuda profesional. Puedes acudir a la psicoterapia, que es la terapia del habla y el asesoramiento, sin el uso de medicamentos, o bien a la psicofarmacología que sí utiliza fármacos para tratar la depresión.

Ambas disciplinas te ayudarán a ver las cosas de otro modo y a sentirte mejor.

En el mundo hay más de cinco millones de lesionados medulares, y el número incrementa al ritmo de 500.000 personas cada año. Sólo en España hay más de 35.000 personas con lesión medular y tres nuevos lesionados al día.

Por supuesto que sí. Volver al trabajo o a los estudios es una forma gratificante de superar el golpe psicológico de la lesión medular y volver a llevar una vida lo más normal y satisfactoria posible.

No sólo puedes realizar deporte sino que es muy recomendable que lo practiques. Obviamente, el nivel de la lesión limitará los ejercicios que seas capaz de practicar, pero hoy en día existen muchos deportes adaptados como la natación, la bicicleta manual (handbike), básquet, tenis, rugby, esgrima e incluso la escalada.

El deporte es un fantástico empuje psicológico y puede despertar nuevas motivaciones. ¡Te sorprenderán la cantidad de posibilidades que tienes a tu alcance!

Es una decisión muy personal que depende totalmente de ti. Nosotros sólo podemos darte nuestra opinión y experiencia.

Creemos que es importante que la gente sepa que la lesión medular es mucho más que una parálisis de las extremidades. La desconexión entre el cerebro y el cuerpo comporta además la pérdida de la sensibilidad, del control urinario e intestinal, de la función sexual, del control de la temperatura corporal y la presión arterial.

Es conveniente que la gente conozca qué es una lesión medular y que consecuencias conlleva.

Es muy probable que compartir esta información con tu entorno pueda resultar embarazoso al principio, pero piensa que a la larga aumentará tu tranquilidad y las personas cercanas a ti tendrán mucha más información para darte soporte moral y ayudarte en determinadas circunstancias.

Insistimos en que se trata de una cuestión personal y decidas lo que decidas será totalmente respetable.

Es imposible ofrecerte una respuesta genérica. Depende mucho de cada persona y de su lesión. Hay personas con lesión medular que deben tomar medicación, pero hay otras que no.

Sea cual sea tu caso, es importante que determines con tu médico la cantidad de fármacos que quieres o debes tomar y revisar esos tratamientos de forma frecuente para encontrarte en las mejores condiciones.